Resulta chocante que la forma de afrontar la mentira y el engaño sean cuestiones de países, épocas o sociedades. Y que según de qué se mienta importe más o menos. No es lo mismo que te pillen con los pantalones bajados aquí que en Inglaterra; ni se condena con igual contundencia el fraude o el abuso de poder aquí que en Pekín. Que en España siquiera se condene en muchos casos ya estaría bien.
Quedan escasos 3 días para que Rajoy acuda al Congreso a contarnos cómo nos va. Bárcenas y Pedro J. hablan y el presidente decía que no iría al Congreso donde lo llamaba, según él, la oposición. Y como siempre, nos toma por tontos. No es la oposición, las Cortes somos todos y a todos nos tendrá que dar explicaciones. Hemos estado en primera página de todo el mundo. A través de medios de comunicación de otros países, sus Gobiernos le han dicho a nuestro presidente que tiene que comparecer para que España no parezca una república bananera donde todo es posible.
